Muchas emociones llegan primero al cuerpo: un nudo en la panza, calor en la cara, peso en los hombros. Notar dónde las sientes ayuda a reconocerlas antes de que decidan por ti.
Ponerle nombre a lo que sientes ya es un primer paso: lo que tiene nombre se puede pensar.
De suave a intenso
Cada emoción tiene matices. No es lo mismo molestia que furia, ni inquietud que pánico. Encontrar la palabra exacta ayuda a elegir qué hacer.
- Enojo: molestia, enojo, furia.
- Tristeza: desánimo, tristeza, desolación.
- Miedo: inquietud, ansiedad, pánico.
- Vergüenza: incomodidad, vergüenza, humillación.
- Alegría: gusto, alegría, euforia.
- Calma: tranquilidad, calma, paz.
Una idea pequeña para hoy
Si es enojo, antes de responder aléjate un momento y aprieta y suelta los puños tres veces: el enojo baja cuando el cuerpo descarga. Si es tristeza, elige a una persona de confianza y mándale un mensaje corto: «hoy no estoy tan bien». No tienes que explicar todo.
Si una emoción se queda muchos días o se vuelve muy grande, cuéntaselo a un adulto de confianza.
Este contenido es psicoeducativo y no sustituye una evaluación profesional. Si algo te preocupa o hay riesgo, revisa Necesito ayuda.




