En la cancha o en la alberca, un error dura un segundo; lo que pasa después es lo que cuenta. Y lo que pasa después también ocurre en el coche, de regreso a casa.
Tres puntos de partida
- Después del partido, primero pregunta cómo se siente. El análisis puede esperar.
- Tu cariño no depende del marcador. Que lo escuche, aunque parezca obvio.
- Cuida que el deporte siga siendo suyo: escucha lo que quiere, no solo lo que logra.
Cuatro momentos que todo atleta conoce
- Antes de competirNervios, rutinas de preparación y una respiración que te ayude a llegar al presente.
- DurantePoner la atención en lo que sí controlas y volver al juego después de un error.
- DespuésRevisar lo que pasó sin destruirte y separar el resultado de lo que vales.
- Fuera de la canchaEquilibrio entre escuela, entrenamiento, descanso y amistades.
«Tu peor partido no cambia tu valor.»
Acompañar sin presionar también se aprende. Si tu hijo o tu hija vive con mucha presión el deporte, el entrenamiento mental puede ayudar a ordenar lo que siente antes, durante y después de competir.




