En la cancha o en la alberca, un error dura un segundo; lo que pasa después es lo que cuenta. Y lo que pasa después también ocurre en el coche, de regreso a casa.

Tres puntos de partida

  1. Después del partido, primero pregunta cómo se siente. El análisis puede esperar.
  2. Tu cariño no depende del marcador. Que lo escuche, aunque parezca obvio.
  3. Cuida que el deporte siga siendo suyo: escucha lo que quiere, no solo lo que logra.

Cuatro momentos que todo atleta conoce

  1. Antes de competirNervios, rutinas de preparación y una respiración que te ayude a llegar al presente.
  2. DurantePoner la atención en lo que sí controlas y volver al juego después de un error.
  3. DespuésRevisar lo que pasó sin destruirte y separar el resultado de lo que vales.
  4. Fuera de la canchaEquilibrio entre escuela, entrenamiento, descanso y amistades.

«Tu peor partido no cambia tu valor.»

Acompañar sin presionar también se aprende. Si tu hijo o tu hija vive con mucha presión el deporte, el entrenamiento mental puede ayudar a ordenar lo que siente antes, durante y después de competir.